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jueves, 9 de febrero de 2017

El tiempo la volvió loca (redescubriéndome)

Mendigo minutos y segundos 
(horas sería mucho pedir),
ajenos, no quieren estirarse, 
desperezarse o volar conmigo. 
Obtengo las monedas del tiempo muerto
cuando los ojos están cerrados. 
Oscuridad y céntimos.
¿Y el corazón?
Se lo oye palpitar al compás del tictac del reloj. 

¿Cuántas monedas quedarán en los bolsillos del tiempo?
El oro del tiempo libre no muestra su color. 
A lo lejos se escucha una melodía que dice:
"reloj no marques las horas porque voy a enloquecer..."
¿De verdad enloqueció cuando ella se fue?
No lo creo, 
solo se trata de un viejo bolero. 
La única que enloqueció fue ella. 
Tictac. 


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